El Dao que puede nombrarse no es el Dao eterno.
El nombre que puede nombrarse no es el nombre eterno.
Lo Innominable es el origen del Cielo y de la Tierra.
Lo Nombrable es la madre de las diez mil cosas.
Libre de deseos puede comprenderse el misterio.
Cautivo del deseo pueden verse solo las manifestaciones.
Ambos tienen la misma fuente, pero difieren en nombre,
la oscuridad en la oscuridad,
la puerta hacia todo misterio.

Parece que en chino también resulta difícil explicar y expresar la Espiritualidad que es un elemento de la realidad tan sólido como la sustancia más densa. Es expresión y consecuencia de las relaciones e interacciones del universo, como la gravedad, el magnetismo o la luz. Así se la comprende dentro del contexto de la filosofía de Lao Zi.

Se concibe como una manifestación sutil más del cambio universal, por lo que le concede un papel y una importancia similar al resto de los fenómenos de la naturaleza.No la desvincula de la sustancia, de lo denso. No la subordina, pero tampoco la coloca por encima del resto de las manifestaciones del cambio universal.

Considera a las cualidades de la Espiritualidad como requisitos insoslayables para alcanzar ese equilibrio que debe permitir que todos tengan la posibilidad de disfrutar de bienestar, y que éste tenga su más íntimo sentido y origen en la capacidad y necesidad de todos de contribuir al bienestar de los demás.

A partir de esta perspectiva sugiere un criterio de lo suficiente y de lo necesario. Sobre estas razones descansa la importancia que concede a lo que considera como verdadera riqueza.

Cuando se comprende que la belleza es bella,
se conoce la fealdad.
Cuando se conoce que la bondad es buena,
se comprende la maldad.
Ser y No-Ser surgen de su opuesto.
Lo Sencillo y lo Difícil se crean mutuamente.
Lo Largo y lo Corto se definen recíprocamente.
Lo Alto y lo Bajo se acompañan uno al otro.
La Voz y el Sonido armonizan.
Lo Anterior y lo Posterior se suceden uno al otro.
El Hombre Sabio actúa en la inacción, enseña sin enseñar.
Las diez mil cosas crecen y se transforman sin cesar.
Crea y cultiva sin clamar posesión.
Actúa y trabaja sin pretender posesión.
Su trabajo concluye y lo olvida.
Por eso es eterno.